Noticias

La especialización inteligente en un tiempo de transición

La especialización inteligente en un tiempo de transición

Editorial de Peter Berkowitz en la S3 Newsletter

31 de Octubre de 2019.

En este editorial, Peter Berkowitz, Jefe de la Unidad de Crecimiento Inteligente y Sostenible de la Dirección General de Política Regional y Urbana de la Comisión Europea, comparte su opinión sobre el papel de la especialización inteligente en el período de programación posterior a 2020.

Peter Berkowitz

Europa se enfrentará a muchos retos en los próximos años relacionados con la introducción de nuevas tecnologías, la digitalización, la evolución del entorno comercial y la necesidad de impulsar una economía neutra desde el punto de vista climático, garantizando al mismo tiempo puestos de trabajo de calidad y bienestar para sus ciudadanos. Como se destaca en las directrices políticas de nuestra Presidenta electa, Ursula Von der Leyen, Europa debe liderar la transición hacia un planeta sano y un nuevo mundo digital. Pero sólo puede hacerlo reuniendo a las personas y mejorando nuestra singular economía social de mercado para que se adapte a las nuevas ambiciones de hoy.  

La política de cohesión tiene una larga experiencia en el apoyo a la transición sostenible de las regiones y ciudades de Europa. Es el principal instrumento político de la UE para abordar los cambios estructurales relacionados con la transición energética e industrial. Las economías regionales necesitan innovar, transformarse y adaptarse a un entorno cada vez más cambiante y competitivo. En este contexto, la UE ha desempeñado un papel clave apoyando a todas las regiones y Estados miembros para que activen su potencial de innovación, competitividad, empleo sostenible y crecimiento mediante la adopción de estrategias de especialización inteligente.

El fomento de la innovación ya era un elemento central de los programas de la política de cohesión para 2007-2013. Este compromiso se ha visto reforzado en las propuestas de la Comisión para el período de programación posterior a 2020, con una mayor asignación de recursos a la innovación y a la transición medioambiental y energética. Esto apoyará los objetivos de un nuevo Pacto Verde Europeo, fortaleciendo las capacidades para desarrollar soluciones innovadoras a los desafíos ambientales y climáticos, apoyando a los trabajadores y comunidades más afectados, y apoyando la inversión en eficiencia energética, energías renovables, la economía circular y las tecnologías de reducción de la contaminación. La política de cohesión apoyará la transformación digital de nuestras sociedades, de las empresas y del sector público, en las ciudades y en las zonas rurales.

Las estrategias de especialización inteligente son el centro de este enfoque. Los Estados miembros y las regiones de la UE han identificado prioridades para aprovechar sus puntos fuertes en el ámbito empresarial y de la investigación con el fin de progresar en las cadenas de valor y mejorar la ventaja competitiva de sus territorios. Este enfoque se reforzará en el futuro fortaleciendo la gobernanza y la apropiación de las estrategias, al tiempo que se centran más explícitamente en la calidad de los sistemas de investigación e innovación, la transición industrial, los cuellos de botella para la difusión de la innovación y la colaboración internacional. Para ello se necesitarán políticas más específicas a nivel regional y nuevos enfoques de estas cuestiones.

Por ejemplo, para hacer frente al reto de la transición industrial, es necesario liberar este potencial para encontrar nuevas soluciones a nivel subnacional. Como parte de los preparativos para el nuevo período, la Comisión Europea puso en marcha una acción piloto sobre las regiones en transición industrial a finales de 2017. El objetivo es ayudar a diez regiones y dos Estados miembros en transición industrial a poner a prueba nuevos enfoques para generar crecimiento y empleo, en beneficio de todos. Las regiones piloto participantes están trabajando en cuestiones como los puestos de trabajo del futuro, la mejora de la difusión de la innovación, el fortalecimiento del espíritu empresarial, la gestión de la transición hacia una economía circular neutra en carbono y la promoción de un crecimiento socialmente integrador.

Otro ámbito en el que la Comisión está trabajando junto con las regiones para desarrollar nuevos enfoques es el de la colaboración internacional en partnerships interregionales de especialización inteligente. Para beneficiarse de la economía globalizada, las regiones y ciudades necesitan crear nuevas cadenas de valor que les permitan llevar sus buenas ideas a escala del mercado único de la UE. Esto significa que las empresas, los investigadores, las autoridades públicas y las personas de toda la UE que trabajan en el desarrollo de áreas prioritarias de especialización inteligente en sus territorios deben adecuar sus fortalezas competitivas y desarrollar proyectos innovadores. Basándose en el trabajo de las plataformas temáticas de especialización inteligente, la Comisión lanzó una convocatoria en 2017 y seleccionó nueve asociaciones interregionales para beneficiarse del apoyo práctico de la Comisión y de los servicios de asesoramiento externos. El objetivo era alentar a los partnerships a proponer una cartera interregional de ideas de innovación. Estas deben llevar a identificar proyectos de inversión a desarrollar en áreas como la bioeconomía, las baterías, la ciberseguridad, la economía circular, la agricultura de alta tecnología, la impresión en 3D, las energías renovables marinas, la sostenibilidad o la trazabilidad. Las enseñanzas extraídas del proyecto piloto se incorporarán al nuevo marco de inversión en innovación interregional propuesto por la Comisión para la política de cohesión después de 2020. Como destacó el Consejo de Competitividad, de este modo la especialización inteligente puede convertirse en un pilar de la estrategia de política industrial europea basada en el lugar.

En resumen, la especialización inteligente ha alcanzado la mayoría de edad en el entorno político europeo. Su papel consistirá en apoyar los objetivos europeos clave durante los próximos diez años: la transición a una economía neutra en cuanto a emisiones de carbono, el aprovechamiento de las posibilidades de la digitalización, el cambio tecnológico y la globalización, y la contribución al fortalecimiento de las cadenas de valor y la capacidad industrial europeas. Y lo que es más importante, lo hará basándose en la diversidad de las regiones y ciudades europeas, a través de políticas que tengan en cuenta sus puntos fuertes específicos.

Peter Berkowitz.

Traducción de ris3cv. Publicado originalmente en inglés el 31 de octubre de 2019 en la S3 Newsletter. Con permiso de S3 Platform.